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7.8.12

Tortita de salvado de avena

by Amphora

Esta tortita, inspirada en la de la dieta Dukan, la he adaptado a mi gusto. Como no lleva ni sal ni azúcar se puede utilizar como postre, desayuno, con salado, con dulce ... y poner encima lo que quieras. A mi me gusta para cenar ponerle pimientos rojos asados y berenjenas asadas, a las que previamente se ha aliñado con sal, aceite y ajo picadito. O bien con Muhammara. También con rodajas de tomates aliñados con albahaca como en la foto. En fin variantes infinitas según el gusto de cada cual.


Ingredientes para 1 tortita (1 persona):

  • 1 Queso de Burgos, envase mini
  • 2 cucharadas de Salvado de Avena
  • 1 huevo

Simplemente mezclar el queso y el salvado e incorporarle el huevo batido. En una sartén antiadherente con muy poco aceite, y con un papel de cocina lo pasamos por la sartén y absorverá el aceite sobrante. Unos 3 ó 4 minutos por lado, con cuidado al darle la vuelta, mejor con una espátula. Y ya está!

Amphora

24.7.12

La enfermedad como camino


La Enfermedad como Camino
Cúantos de nosotros empezamos con este libro a plantearnos nuevas formas de entender los mensajes que nos da el cuerpo en forma de enfermedades. Hasta entonces el paradigma era el extendido en nuestra sociedad: nuestro cuerpo enferma básicamente como consecuencia del azar, de condiciones externas (medioambientales) o internas (genéticas) y es a partir de este libro que se populariza y extiende la idea de que cuerpo y mente forman una unidad, y la enfermedad es la consecuencia de los choques internos (psíquicos) con lo que nos rodea y nuestro cuerpo externaliza dichos impactos. Si no lo has leído es mi primera recomendación.


Amphora




El resfrío “chorrea” cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.

La presión sube cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.

El cáncer mata cuando no perdonas y/o te cansas de “vivir”.

Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?


Nelson Torres
psiquiatra
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